Biblioteca Popular José A. Guisasola




EL DIARIO A DIARIO

Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.
Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de la plaza.

Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas.

Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.

Historias de cronopios y de famas – Material plástico, pag. 67 – Julio Cortázar. Edit. Alfaguara. Biblioteca Cortázar.



PROGRESO Y RETROCESO

Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y, pop, ya entraba al otro lado. Alegría enormísima de la mosca.

Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana de la flexibilidad de las fibras de cristal, que era muy fibroso. Enseguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar dentro, y muchas moscas morían desesperadas.

Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.

Historia de Cronopios y de Famas. Alfaguara. Biblioteca Cortázar.






"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría:
Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»

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